Palabras o personas

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En Valencia Acoge somos conscientes de que los estereotipos y los prejuicios son herramientas de justificación de las desigualdades que prevalecen en nuestro mundo. Los estereotipos son parte fundamental en la construcción de la vieja teoría de la superioridad de los opresores, utilizada para justificar la esclavitud y la opresión desde tiempos inmemoriales. La idea proclamada desde los medios de comunicación, e implícitamente recogida en las políticas de inmigración, de una Europa amenazada por las “avalanchas” de inmigrantes y refugiados es ciertamente cuestionable y más bien indecente. Todos los estudios muestran que las economías de los países ricos, receptores de inmigración, obtienen grandes beneficios de su presencia. Mientras tanto son los países de origen los que sufren los efectos de las políticas neoliberales, que destruyen las posibilidades de autodeterminación y generación de riqueza y bienestar para sus poblaciones. Nuestros países enriquecidos siguen chupando la sangre de los países de los inmigrantes dejándolos cada vez más débiles.

A través de los estereotipos, hacemos de la víctima el victimario para justificar fallos e insuficiencias en los servicios públicos y los sueldos bajos. La imagen proyectada de los inmigrantes como criminales y usurpadores de empleo, como plaga de langostas para los recursos de la salud y la educación pública, es una herramienta que se utiliza cada vez más para dividir la población autóctona de la población inmigrante. La conocida táctica de “divide y vencerás”, para mantener una clase trabajadora desunida y débil. Así permitimos a un clase empresarial bajar los sueldos y empeorar las condiciones de trabajo, muchas veces con el apoyo tácito de los partidos políticos mayoritarios. Las políticas restrictivas de inmigración, que tratan el inmigrante como “un problema”, son justificadas por actitudes racistas, estereotipos negativos y al mismo tiempo los engendran.

Hoy en día, la cultura dominante, ve a los colonos inmigrantes que llegaron a Norteamérica desde Europa como emprendedores, que enriquecieron los países en los que se establecieron. Esta imagen la proyectan los vencedores, que se vanaglorian de sus orígenes europeos y blancos, ocultando con historias épicas y heroísmos la exterminación de pueblos indígenas enteros. Hoy en día los inmigrantes que llegan a España no vienen con armas dispuestos a aniquilarnos, no vienen a menospreciar nuestras culturas y costumbres. Vienen a trabajar, vienen a buscar oportunidades nuevas, vienen a apoyar con su trabajo los familiares que dejaron. Son personas que han tenido que enfrentar muchísimos retos para llegar aquí.

¿Y quién dice que no hay trabajo para todos? ¿Por qué no? La riqueza que generan los inmigrantes con su trabajo revierte en mayor creación de empleo. Nos quejamos de que se podían mejorar muchos aspectos de nuestras vidas con más inversión pública – y un inmigrante empleado paga impuestos y gasta dinero aquí-. También envía dinero a su país, que se convierte en una ayuda al desarrollo, que sobrepasa con mucho lo que “donan” los países ricos.

Los inmigrantes sostienen la economía de los países ricos. Sus remesas sostienen sus países de origen. Como dice en el Wall Street Journal, G. Pascal Zachary, “los inmigrantes aportan creatividad, nutren el espíritu humano, animan el crecimiento económico y fortalecen las naciones”. Traen diversidad, innovación y son un antídoto al estancamiento. Son los protagonistas omitidos de nuestros tiempos.

Carolyn Phippard
Presidenta de la Junta Directiva de Valencia Acoge

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